Cementerio de Catalinas (fragmento)*

{ 20.11.09 }


Es bien sabido en este jardín que lo peor que puede sucederle a una hormiga es cruzarse con la niña. Cualquier adversidad de la naturaleza como una tormenta, un viento fuerte o un granizo puede enfrentarse. Miles de años de adaptación han hecho de las hormigas, insectos de lo más tenaces. Luego de las cucarachas y los mosquitos, las hormigas son las terceras en el ranking de la resistencia. Tanto es así que ni los insecticidas más potentes pueden con ellas; están inmunizadas contra cualquier químico. Es más, se divierten a lo loco viendo a la señora de la casa echando polvitos o aerosoles a lo largo del cantero. “Pobre doña, que ingenua”, se mofan ellas mientras mastican tranquilas unas hojas de la Santa Rita. Pero con la niña las cosas son diferentes, hasta terroríficas.
Nada de pequeñita inocente y tierna, la menor de la familia que vive en la casa es una sádica. O por lo menos, eso sospechan las hormigas.

Es un hecho que con la llegada del calor, muchas hormigas han desaparecido. Nadie sabe de su paradero. Y auque es habitual que existan jóvenes hormigas viajeras que quieren aprovechar el verano para irse de recorrida por otras tierras, es particularmente extraño la cantidad de casos que se han registrado. Los testimonios sobre las desapariciones se repiten de hormiguero en hormiguero, y aunque nadie quiere decirlo frontalmente, todos sospechan que esto tiene que ver con la llegada de la niña al jardín.
Esta temporada el miedo ha tomado niveles exponenciales, nunca antes había sido tal la sensación de muerte. La niña elaboró un juego siniestro que terminaría definitivamente con la comunidad de las hormigas, o al menos conseguiría instalar el terror por generaciones. Nadie estaba muy seguro de que se trata el juego, pero a medida que van pasando los primeros días del verano se empieza a precisar más el rumor acerca “el natatorio”.
Se dice que ese lugar está instalado cerca del lavatorio, en el extremo oeste del jardín. También corre la versión de que la niña estuvo un día entero para montar la infraestructura del juego que desarrollaría –para el temor de las hormigas- durante todas las tardes de verano. Una mañana la niña abrió la puerta del fondo y salió al verde cargada de recipientes de vidrio, cacerolas viejas, coladores, cucharas, talco para los pies, toallas, cinta adhesiva, marcadores de colores, papeles y escarbadientes. Eligió un rincón donde ubicó todos estos elementos y luego, de establecer para si misma las reglas del juego dio por inaugurada las instalaciones.

La parafernalia asesina –conocida como “el natatorio”- está formada por tres escenarios: las piletas de natación, el hospital de reposo y el centro de rehabilitación y entrenamiento. Todo un terrorismo sistemático ha sido montado en el jardín y estos dispositivos son parte de esa estructura.

La niña tenía debilidad por las hormigas, ningún otro insecto del cantero le atraía como ellas. Se supo que en una época tenía la idea fija con los bicho bolita, y fue tremendo para ellos. Pero tuvieron la suerte de que fue sólo un capricho pasajero, pronto la niña los encontró muy aburridos y complacientes. Se dejaban dominar, y bien sabemos que nada menos estimulante para un sádico que un dominado que no pone ni un poco de resistencia. En la desobediencia está el condimento. Y las hormigas eran sal y pimiento para el paladar de la mocosa. Este verano no habría más victimas que ellas.
El día de la inauguración comenzó la etapa más oscura para la sociedad de las antenas. La niña se acercó al cantero, capturó tres hormigas que andaban caminando distraídas por el jazmín paraguayo y las introdujo en un frasco de vidrio. La niña se dirigió con el frasco en su mano hacia el rincón donde estaban las instalaciones y lo dejó apoyado en piso. Las tres hormigas, desesperadas, golpeaban el vidrio y recorrían a toda velocidad las paredes del mismo para encontrar una salida. Fue en vano, el frasco estaba cerrado. La niña llenó una de las cacerolas viejas con agua y tiró las hormigas en ellas. El juego había comenzado.

En un intento desesperado por sobrevivir las hormigas pataleaban, trataban de treparse en los bordes de la cacerola, o al único pétalo de flor que flotaba en el centro de la “pileta”. Pero como el mismo sólo resistía el peso de una de las hormigas, peleaban entre ellas para alcanzarlo; manotadas, golpes, gritos. Las situaciones limite sacan lo peor de nosotros, y de las hormigas también. De la desesperación terminaban ahogándose unas a otras. Esto era observado con sumo placer por la niña, ver la desesperación era parte de su goce.
Claro que luego de unos minutos, la situación no tenía retorno alguno. Las hormigas no fueron entrenadas para sobrevivir en el medio acuático y su paulatino hundimiento en la cacerola daba cuenta de ello. Sus cuerpos descendían a las profundidades, livianos, como danzando en un mar de muerte. Pero la niña no quería el exterminio, sino el juego terminaba muy rápido. Por eso las hormigas eran sacadas del agua antes de morir.
Luego del ahogamiento el juego se trasladaba al segundo escenario, el hospital de reposo. Allí la niña secaba sumamente a las hormigas con una toalla y las recostaba en unas camas elaboradas con pétalos de malvón. La calma y la dulzura parecían llegar para las lesionadas, pero era un engranaje más de toda la travesura infantil. Si la hormiga respondía enseguida a los estímulos y las curaciones, se la volvía a tirar a la cacerola con agua. Si la recuperación era más lenta y dificultosa, la dinámica continuaba en el tercer escenario que era el centro de rehabilitación y entrenamiento. Allí la hormiga con dificultades motrices post-ahogamiento era rehabilitada en diferentes practicas como caminar sobre palitos de madera, trepar y saltar de una flor a otra, recorrer en el menor tiempo una hoja entera de helecho, etc. Todo para volver a retomar el estado físico optimo…. y volver a tirarlas en la pileta. Si, el juego era circular, macabro, desgastante.

Las hormigas no podían soportar tanto abuso y dolor; reacciones de más adversas se observaban entre las capturadas. Algunas eran ingenuas y pensaban que obedeciendo a los requerimientos de la niña podían ganar su piedad y podrían salir de la pileta para volver a su hormiguero. Otras luchaban con todas sus fuerzas para sobrevivir y escapar. Algunas quisieron pasarse de vivas y tuvieron su merecido. Tarde o temprano también la muerte se asomaba al juego de natatorio, tapando con una sombra oscura todo destello de esperanza. Algunas hormigas se convencieron de que no había escapatoria, de que era imposible escapar de la mirada omnipresente de la niña y de su inagotable energía para continuar con el juego día y noche. Bajaron los brazos (mejor dicho, las patas) y se entregaron finalmente a la muerte; única e intima escapatoria ante el dolor y la pesadilla constante. Conforme iban pasando los días, cada vez más hormigas pasadas por agua una y mil veces morían bajo el sol sofocante de Enero. Decenas de cadáveres tirados a los pies de las cacerolas encontraban su último descanso. Así se sumó el último escenario: el cementerio de Catalinas.

La niña era muy cruel pero no dejaba de ser niña. Le ponía nombre a todo: a cada muñeca nueva, a los dibujos que hacia en sus cuadernos, a los canarios de su abuela, etc. Todo era identificado con un nombre propio, hasta la muerte. Cada hormiga caída en el juego se convertía en una Catalina, alias preferido de la niña. El cadáver era envuelto en cinta adhesiva y trasportado con sumo cuidado al extremo este del jardín. Allí se había montado el cuarto escenario de este juego, bastante alejado de la tierra de los hormigueros y de sus propios cementerios. Este lugar estaba compuesto por hileras de cruces confeccionadas con escarbadientes que a medida que pasaba el verano aumentaba en su cantidad de tumbas. Dado que todas cargaban con el nombre Catalina, era diferenciadas por n° de llegada a la ultratumba. Así teníamos para la segunda quincena de Enero, Catalinas de la uno a la cincuenta y tres.
Algo de arrepentimiento y respeto había en esa parte final del juego. La hormiga recién fallecida y empaquetada era enterrada en nueva tumba individual. Un pequeño cartel con su nombre y n° junto con unas florcitas eran los adornos fúnebres para la ocasión. Al fin de cuenta, la niña quería a sus hormigas y quería despedirlas con honores. Habían sido sus victimas, pero también sus únicas amigas en el barrio.
Los padres de la niña observaban la pequeña ceremonia desde una ventana. Nadie entendía bien a lo que jugaba, “cosas de nena” decían.

Ellos no entienden nada acerca de sus niños, las hormigas bien lo saben.


*Este es un fragmento del cuento entero. Tanto texto y sadismo es mucho para un blog.


Se nos patina el cuelgue

{ 1.11.09 }


Julio Córtazar tiene una seguidilla de cuentos maravillosos acerca de la vida en las oficinas y cómo un sujeto como él vive en esos ámbitos. Y sin ánimos de comparación, sino de profunda admiración hoy me siento como ese sujeto que pasa largas horas adentro de una oficina sin saber muy bien porqué.
Con mi amiga S llegamos a la siguiente conclusión: no encajamos en el mundo de las oficinas. Luego de años de trabajos de lo más variados, caímos en “la oficina” y por más que tratemos de encajar….. bien sabemos que es prácticamente imposible. Algo nos delata con nuestros compañeros y jefes, y enseguida nos ganamos la fama de colgadas o distraídas. Mientras nuestros compañeros nadan como peces en el agua dentro de la oficina, nosotras encontramos dificultades e incomprensiones en todo. Mientras todos se muestran muy cómodos en el mundo de las hojas A4, los llamados telefonicos, los “buen día Sr. Rodríguez, cómo le va”, los almuerzos prudentes, los informes mensuales; nosotras no entendemos muy bien que hacemos allí. Y colgamos escuchando el ruidito de las impresoras, pegando papelitos de colores en los escritorios más compinches, jugando a la carrera de sillas por los pasillos, imaginando derrumbes de biblioratos y archivos.
Tratamos de hacer todo como debe hacerse, pero en algun momento algo se nos escapa. Como a los que se les patina la letra erre, a nostras se nos patina el cuelgue. Irónico que al maestro Julio se le patinaban ambas cosas.
Sospechamos que un día se van a dar cuenta de todo, todos se van a avivar de que en realidad estamos fingiendo seriedad y prudencia.
Algún día se van a avivar. Y nos van a hacer un favor bien grande.




-Para leer los cuentos "Trabajos de oficina", "Maravillosas ocupaciones", "Posibilidades de la abstracción" y otros.... haga click aquí.-

26.522*

{ 10.10.09 }



Muchas veces me pregunté si comprendía bien lo que era la democracia, si podía identificarla en hechos concretos, en acciones. Si sólo me había comido el mito de ella, o si en realidad era algo verdadero. Como también me pregunté que peso concreto tenía la crítica, la horizontalidad, la participación, la igualdad. Todas preguntas que nunca tuvieron una respuesta… nunca. Pero si un presentimiento.


Crecí en la democracia, ese es mi horizonte. Pero un horizonte acotado vinculado a una democracia acotada que recién ahora voy comprendiendo. Y aun así siempre creí que podía haber algo más, no sabía muy bien qué, no sé muy bien qué. Otro presentimiento.
Años de teoría, horas de conversaciones, cientas de lecturas y más incertidumbre. ¿Cómo se vuelve real y concreta la democratización, la participación, la crítica, la horizontalidad, la igualdad? ¿Por qué son necesarias? ¿Quién se pregunta realmente por ellas? ¿Quién trabaja por ellas?


Algo no muy definido me llevó a la carrera de ciencias de la comunicación, más allá de mi excusa pública de que “me gusta escribir” o “quiero ser periodista”. Una intuición, supongo. Y si, muchas veces me pregunto si elegí mal. Otras veces pienso que no voy a conseguir trabajo nunca y que sólo eso me interesa mientras las discusiones acerca del cambio en la sociedad me resbalan. Pero se que es mentira, que hay algo más.
Un día como hoy me lo demuestra.
Hoy salió una nueva ley de medios de comunicación y sin caer en las muletillas circundantes acerca de que es una ley “para que hablen todos”, para “desterrar a los monopolios de la información” y la mar en coche, puedo decir que realmente es importante y concreto. Un acto democrático por excelencia. Una oportunidad para que nos preguntemos mucho más acerca de nuestra sociedad de lo que nos preguntamos habitualmente; para que cuestionemos y pongamos en jaque esas cosas tan naturalizadas como la TV que vemos, las noticias que estamos acostumbrados a leer, los medios de comunicación en los que confiamos, etc. Y además para reflexionar acerca de todo lo que no conocemos, lo que nunca vimos, lo que no nos enteramos. De eso se trata el tema: de enterarnos más, de saber más sobre nosotros mismos, sobre nuestras comunidades, sobre nuestras vivencias.


Nadie sabe muy bien que es la democracia, nadie. No tenemos el manual de instrucciones acerca de su funcionamiento. Sí tenemos los discursos de las buenas intenciones que brotan de la tierra como hongos…. y desde tierras muy diferentes. Nadie sabe muy bien tampoco que es la comunicación: si son solo los medios masivos, si es solo la prensa. Sí sabemos del discurso acerca de la libertad de expresión y la censura…… que también es una formula reproducida aquí y allá.
Pero en lo cotidiano no sabemos que es ni una cosa ni la otra; democracia y comunicación andan por ahí dando vueltas mientras la vida común y corriente pasa por otro lado. O a eso estamos acostumbrados. ¿A quien le importa quebrar los monopolios de los grandes medios de comunicación? ¿En que me afecta? ¿Qué me importa quien escribe las noticias?
Y si, importa y mucho. No sólo porque los medios forman opinión, movilizan imaginarios, construyen identidades, entretienen, distraen, diluyen, provocan. Sino porque son pocos los que los manejan, son grandes, gigantes, encandilan, copan todo, eclipsan.


Poco podemos pedir si no sabemos cuál es el problema. Poco podemos exigir si no sabemos cuál sería la alternativa. Democracia y comunicación se construyen con la iniciativa de la sociedad civil, con sus preguntas y sus no-respuestas. Con interrogantes, con presentimientos, con propuestas. Hay que salir de la pereza.
La ley de servicios de comunicación audiovisuales es una iniciativa poderosa, no hay que desconfiar de eso. Surgió desde la sociedad civil hace muchos años ya, cuando las preguntas acerca de la democracia y la comunicación comenzaron a escucharse. Mientras las luces de los grandes medios acaparaban la atención, otras linternas se fueron encendiendo. Otro tipo de comunicación se iba creando en las radios comunitarias, en las cooperativas, en las organizaciones sin fines de logro, en las universidades, en los barrios, etc.
Ese camino recorrido hoy encuentra un proyecto de ley novedoso.


Si, seguro que el gobierno de turno tiene intereses concretos y propios acerca de este proyecto. Seguro. Tampoco me como el arco iris de colores que venden, con su bandera de la “de “sumar las voces de todos”. No, no lo creo. Y desconfío con causa viendo todos los abusos de poder que cometió de un tiempo a esta parte.
Pero mantener una ley de radiodifusión firmada por la dictadura militar es un error muy grave por múltiples motivos: por las posiciones dominantes que fomentó (claramente reforzadas por parches decretos redactados en democracia), por los actores sociales que ignoró, por el control y la censura que imprime, por pertenecer a un tiempo histórico-cultural bien diferente, por ser vetusto en relación a las innovaciones tecnologías en materia de comunicación, por pertenecer a un proyecto político nefasto y por suerte pasado.


Veintiséis años de democracia tenían que caernos en algún momento.
Si de algo sirvió todo el debate de las últimas semanas es para activar la cabeza y para reflexionar un poco más acerca de la democracia y la comunicación, temas que nos involucran como sociedad mucho más de que suponíamos. Como también para tener más presente los intereses que te tejen alrededor de la comunicación y que decantan los discursos que luego consumimos (ya que hablamos de muletillas, vale mencionar a la dichosa "ley K" o bien "ley para controlar los medios" o mejor aun "ley mordaza").
Espero que esto nos haga menos ingenuos y más astutos.
La pluralidad, calidad y apertura aparecen sólo cuando se las busca. Cuando se presiente que puede haber algo mejor y se le da espacio a esos presentimientos.



*Este el n° de la Ley (sancionada hoy) de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Para seguir leyendo:
http://www.coalicion.org.ar/
http://blog.fmlatribu.com/?p=1090

Así me hubiera gustado que sea

{ 12.9.09 }
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Ella estaba en un parque a los pies de la autopista, en provecho del último rato de la tarde. Luego de leer muchos apuntes y hacer marcas de color en los margenes -marcas que igual no le darían mucha importancia o interés al texto- se apresta a disfrutar del regalo que él le habia dado la tarde anterior. Prende las flores ramilladas y aspira profundo como si fuera la prolongación de su boca..., su oscura y tenebrosa boca. Como si absorviera su aliento.
Luego de unos minutos de aspiración contenida y lenta -rítmica perfecta para una tarde de sábado- ella quiere conectar con él. Plantarse como un dedo indice en el medio de su cabeza.

Celular en mano escribe: "Aquí estoy degustando tu regalo. Muy bueno! De verdad espero verte pronto. Beso!"
Para .............
Enviar?.......... Ok.
Mensaje enviado

Una descarga, un cable no terrenal sino satetital. 2.0
Una excusa
Una calentura
Un pedido de redención.

Suena celular, ahora él se instala en el centro de su cabeza justo entre ceja y ceja- "Bueno, veámosnos esta noche".
Jugando al ping pong de fuego otra vez, ella acepta la invitación.

¿Quién se quemará primero?
¿Quién pierde la cabeza esta vez?

Un par de horas más tardes se encuentran frente a frente, se miran unos minutos. El no evita las muecas, ella no guarda las risas. Cuerpo a cuerpo se aprietan como flores envueltas en un ramillete. Se quitan el aire.
A unos centrimetros de su boca, ella dije: "Vamos a bardearla ¿no?"

Asintiendo con la cabeza, él se acerca a su boca. Suspensión momentánea. Danza. Viaje infinito.
Luego sólo el suspenso y el suspiro.
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Útima entrega de Columna BLOGS en Poesía Urbana

{ 11.9.09 }


Así termina la columna que estuve escribiendo para el colectivo Poesia Urbana, pero deja espacio y ganas para próximas incomodidades y búsquedas....



-Km Triple W n° 4: Última entrega-


...Madrugada en la facultad, noches largas de mate y discusión durante la toma. En los pasillos los estudiantes hacen carteleras, intercambian ideas y proponen actividades para el próximo día. Mientras tanto un grupo de noctámbulos está discutiendo frente a una computadora. ‘Tiene que ser una dirección fácil, para que los pibes se acuerden’. Triple w. Primera noche del blog.A los días el sitio Web ya es parte de la toma, es su alter ego digital. Durante la jornada los estudiantes sacan fotografías, escriben crónicas y letras de canciones, capturan audios de las asambleas, diseñan afiches, redactan comunicados de prensa. Y cuando cae la noche, los noctámbulos hacen sonar la música del teclado y del click....

Las anteriores fueron:

-Columna n°1:Otras formas de hacer dedo y subirse

-Columna n° 2:Funzine o blog: ¿esa es la cuestión?

-Columna n°3: Otras Noticias (Blogs contra los palacetes de la información)




Tepúm Bajá ( fragmento)

{ 30.8.09 }


Salió revista La Flecha n°28........ aquí un fragmento del artículo que publico allí:



...Comenzaba un nuevo torneo de deportes en la escuela, momento muy esperado por la comunidad estudiantil. Estos encuentros eran verdaderas epopeyas homéricas, donde se jugaba el buen nombre de la institución frente a las escuelas cercanas del municipio. Y claramente, también se definía el liderazgo de los deportistas tanto puertas adentro como en el circuito cercano del barrio. Recuerdo que estaban eligiendo jugadores para integrar los futuros equipos. Dolo T y Luli L eran las capitanas siempre, y no había ninguna réplica en eso. Todo el mundo lo daba como un hecho, hasta los profesores. Ellas estaban en el lugar que les correspondía, históricamente había sido de esa manera y nadie creía necesario un cambio. Las cosas eran así, ellas eran quienes dirigían los destinos del resto del alumnado, dentro del campo de juego como fuera de él; dentro del aula, en los bailes del club y las matinés, en las fiestas de quince, en el kiosco de la esquina y en todo nuestro pequeño mundo. Allí estábamos todos, en la línea de fuego que definiría nuestra suerte. Dolo T y Luli L se pararon frente al montón, tiesas, impenetrables. Ellas elegirían a sus secuaces con las que compartirían entrenamientos, citas, amistad, y cualquier otro tipo de consagración juvenil. Fueron nombrando una por una a las elegidas, y en cada rostro elegido ya se perfilaba un dejo de altanería. Ya no eran más compañeras, eran parte de las inmortales.
A mí nunca me nombraron, nunca escuché mi nombre...



---Aquí Tepúm Bajá completo -------agradecemos su lectura.




Reunión de vigilia

{ 21.7.09 }


No es noticia que me espero. Día y noche me espero. Aguardo junto a la ventana a ver si me veo llegar, descuelgo el teléfono a ver si no me estoy llamando por falta de tono, me paseo por el barrio a ver si de casualidad me cruzo conmigo. En otras épocas hubiera esperado una carta mía; sé que como ha pasado de moda, ahora no me escribiría sino que me mandaría correos electrónicos o mensajes de texto. Pero ni eso. Estoy empezando a pensar que no sé si alguna vez estuve, si alguna vez me vi o si me estoy inventando.


Ronda de reconocimiento: esa joven que me muestran delante del espejo, sí, ya sabemos que es mi imagen... pero no es la persona que busco. Ni tampoco lo es esa muchacha de las fotografías, ni la voz que pide que dejen mensajes en mi contestador. Desconfío, creo que esas son actrices pagadas para hacerse pasar por mi. Es todo una gran estafa, una gran mentira. Y sigo sin saber donde estoy, por qué sucucho ando yirando. En los medios no dicen nada del caso, en el barrio simulan normalidad y calma, los amigos refuerzan esos nuevos vínculos de encubrimiento y simpatía que en nada colaboran con mi búsqueda. Los peores cómplices de mi desaparición son la familia, pero creo que es una complicidad inconsciente... realmente no saben que no estoy. Sino preguntarían qué espero junto a la ventana, por qué descuelgo el teléfono, o por qué me paseo sola e intranquila por el barrio. No saben o no quieren saber, uno nunca termina de descifrar su inocencia o su culpabilidad. Todos callan, revierten mi discurso y tratan de manipularme. No es idea mía, sé que algo extraño ha pasado. Yo me fui algún día, no recuerdo cuando, y desde entonces no he vuelto.



No saber nada de mi paradero se vuelve cada vez más inquietante: en un principio suponía que era una aventura necesaria, un viaje de exploración habitual para una joven. ¿Quién no se ha tomado unas vacaciones de sí mismo? O por lo menos ¿quién no las ha deseado? Fantástico, salgo de viaje conmigo para conocerme, para conectarme..... pero en el viaje me pierdo. Y lo peor de todo es que ha pasado tanto tiempo que ya se me ha desdibujado la imagen de ese viaje, no puedo precisar cuando sucedió (o para ser mas sincera, no se si sucedió). Complicada situación la de no saber el origen del desdoblamiento. No hay reconstrucción de los hechos si no hay recuerdos. Así estamos: un abismo por detrás y un abismo por delante. Presente desdoblado, yo no soy yo; yo me espero junto a una ventana; yo espero cruzarme conmigo; yo vivo a medias, esperándome.

Disculpen caballeros que interrumpa con la siguiente cuestión pero: ¿a quién estamos esperando realmente? ..........Silencio en la habitación....... -¿usted sabe? -Sinceramente no lo sé. -¿Usted? -No puedo precisarlo con exactitud. -¿Usted? -Supongo que...no puedo darle una respuesta tan a la ligera. -¿Alguno sabe? El que sabe que levante su mano. Nadie?........ silencio otra vez.

Decepcionante revelación: ninguno de mis pensamientos reconoce el rostro de la ausente. Colaboradores incompetentes, no hacen mas que estorbar en la investigación. Es más, descubro su intención de boicot en cada una de sus opiniones ya sea por omisión o por exceso de palabrerio. Se sientan en rededor de la mesa, sacan sus carpetas apuntadas con estadísticas y citas bibliográficas, preparan café, se calzan los lentes de aumento y comienzan a exponer sus conjeturas y análisis sobre el caso. Como en todo debate, hay enfrentamientos entre algunos, golpes en la mesa para reformar una afirmación, caras de ofensa, acusaciones supuestamente fundamentadas, etc, etc. Algunos de mis pensamientos racionales explican que la repetición observada de mis anteriores desapariciones demuestran que mi ausencia es temporal, que ya volveré pronto, que no es para preocuparme, que aguarde tranquila sin hacer grandes cambios. Es un hecho demostrado. Pero no hay que esperar mucho para que después de esta exposición exploten en gritos mis pensamientos mas temperamentales y acusen a los primeros de sumisos, de cobardes, de encubridores del conformismo, finalmente acusándolos de conservadores y chatos. Luego de estas para nada felices objeciones, proponen otro camino distinto para enfrentar mi ausencia. Dicen que ya basta con esta postura de comodidad pequeño-burguesa de esperar los cambios sin hacer nada al respecto. ¡No al consuelo de folletín. Esto no es una novela, esto es la vida!- aseguran, mientras fruncen el ceño y sacuden sus papeles sobre la mesa. Entre ellos se aplauden, se felicitan por su coherencia intelectual, se sienten orgullosos de su postura impertinente dentro de mi cabeza. Otro grupo observa la situación desde un punto mas alejado a la mesa. Los nihilistas cruzan miradas entre ellos y parece que se han dicho todo. Ellos provienen de los sectores mas diversos de mis pensamientos: algunos fueron temperamentales en un principio, pero el constante fracaso en la practica los ha tornado grises y taciturnos despojándolos de aquellos tintes románticos de otros tiempos. Otros ya han nacido así, irónicos, casi descorazonados, herederos de un cansancio ya interiorizado. Todos han buscado su camino y dudado mucho, mucho al respecto. Terminaron convenciéndose de que la oferta paradigmática es una farsa, que en realidad no hay elección tal y si la hay que no tiene sentido alguno. Desprovistos de mensajes salvadores o al menos tranquilizantes, mis pensamientos nihilistas celebran lo absurdo de mi espera, lo absurdo de las respuestas de mis otros pensamientos, lo absurdo de esta reunión y de todo lo que ella representa.

Estos tres son los bloques hegemónicos en mi cabeza, pero no los únicos. También acompañan tirando para distintas posturas otros pensamientos que aportan sus hipótesis reparadoras sobre que hacer con ese yo que se fue a comprar cigarrillos y nunca volvió. Algunos se ríen, otros parecen sonrojarse con el calor de la discusión. Pero ninguno se levanta de su silla. Consecuencia: de la Acción a la in-acción total, efecto del desmesurado análisis critico de las posibilidades. Es decir, demasiado palabrerio. Porque aquella idea descartara esta, y esta opacara la otra y la otra incitará aquella, pero desvalorizara esa...... y así, charlas de café entre pensamientos por horas y horas.

Parada junto a la ventana y espiando entre los huecos de la persiana, dejo de escucharlos. A veces es la única manera de convivir con mis pensamientos sin agarrarnos a las trompadas. Los ignoro, les respondo con monosílabos. Así, hasta que se cansan y se retiran todos: los pensamientos racionales, los temperamentales, los nihilistas. Solo quedo yo, de frente a la persiana. Voy a levantarla, hay que ventilar el olor a encierro. Hay que ventilar las cenizas que dejan los pensamientos cada vez que se instalan en mi sala.
Fuera de cualquier juicio, ahora solo estoy en silencio. En paz.

Afuera, alguien camina por nuestra vereda, se escuchan sus pasos. La silueta se detiene frente a mi casa, deja sus valijas apoyadas contra la puerta. Toca timbre. No hice falta que me asome, sé quien está llamando. He vuelto.